En pleno siglo XXI se puede constatar que ya no hay espacio, incluso en el sentido más literal de la palabra, para un desarrollo humano que se base en el deterioro del medio ambiente. La experiencia debería servir para constatar que

en un plazo más o menos corto, la destrucción de los ecosistemas se vuelve en nuestra contra. Es en este contexto en el que podemos hablar de un desarrollo respetuoso con el medioambiente. Es necesario evaluar en qué medida nuestro desarrollo económico compromete el funcionamiento de los ecosistemas con el fin de tomar decisiones que sean sostenibles para las generaciones futuras. Para afrontar este reto, a finales del siglo pasado se estableció el llamado principio de precaución, que podría ser entendido como la necesidad de asegurar que una determinada acción no comprometa la funcionalidad de los ecosistemas. Es decir, se invierte la carga de la prueba característica de cualquier juicio: toda acción es contraproducente mientras no se demuestre lo contrario. 

Los ríos y lagos son sistemas con una gran diversidad y con interacciones tierra-agua y aguas dulces-océanos, de gran importancia debido a flujos bidireccionales de energía, nutrientes y organismos. Ríos y lagos están también entre
los sistemas con mayor número especies amenazadas del mundo. Estas amenazas son debidas sobre todo a la contaminación química de las aguas, la degradación de hábitats, la invasión de especies exóticas, la alteración de los regímenes de caudales en los ríos, la sobreexplotación de recursos y el cambio climático. La situación es semejante en los sistemas estuarinos y costeros, con el problema adicional de la urbanización de la línea costera. Con la pérdida de biodiversidad se pierden igualmente funcionalidades y servicios ecosistémicos que estas especies catalizan.

La Directiva Marco del Agua fue un primer paso de la Unión Europea para evaluar la calidad ambiental de los sistemas acuáticos siguiendo un proceso estandarizado de cuantificación en todo el espacio europeo. Una vez identificados los problemas, el paso siguiente consiste en implementar medidas concretas, con soporte científico, para revertir el deterioro de los ecosistemas acuáticos. Este área temática se centra en los ecosistemas acuáticos, su problemática y las estructuras que apoyan el mantenimiento de unas condiciones ecológicas adecuadas en los mismos.

Se abordarán especialmente las siguientes cuestiones: 

  • Importancia de los sistemas acuáticos y los ecosistemas asociados a ellos. Su papel en el territorio ibérico, incluyendo sus zonas costeras.
  • Evaluación del estado ecológico de los sistemas acuáticos: problemas, riesgos y amenazas. Procedimientos para su control y seguimiento. Integración ibérica de metodologías y problemas asociados a su implementación.
  • Planes, programas o figuras de protección especialmente encaminados a la conservación de los ecosistemas acuáticos.
  • Planes de demarcación, programas de medidas y restauración fluvial, ribereña y costera. 
  • Rehabilitación de los sistemas acuáticos en ambientes urbanos, rurales y costeros. 
    Restablecimiento de la continuidad fluvial hasta su desembocadura en el mar: eliminación de presas y mitigación de la regulación fluvial.

Coordinadores: Manuel Simões Graça, Universidade de Coimbra- Centro de Investigação IMAR y Jordi Salat, CSIC-Instituto de Ciencias del Mar